Novela de ingeniería para el mejoramiento empresarial

Novela de ingeniería para el mejoramiento empresarial

Experiencias inolvidables

Un medio para la transferencia de testimonios detallados y en extenso, inspirados en El legado de Robert, desde entornos de generación de significado social en los que el lector se desenvuelve.


Diciembre 2016





Experiencias colectivas desde la logística universitaria

El acercamiento

Victor Mauricio Restrepo Osorio (VR): como ingeniero industrial, me vi reflejado en el rol de Robert, al encontrarse en una empresa donde tuvo que enfrentarse a personas resistentes al cambio y a romper paradigmas a partir de la observación, el debate y la argumentación. Además, muy interesante cómo, el libro, muestra un análisis de causas sesgado hacia ideas clásicas de echar la culpa y, a partir de esto, invita a reflexionar sobre ciertas decisiones que se toman sin analizar lo suficiente, y sin agotar las diferentes alternativas. De hecho, descresta cuando recalca sobre la necesidad de observar, comprender, capacitar, estandarizar y hablar todos un mismo lenguaje.

Maria Leonor Herrera Serna (MH): la obra me impactó, al ser un libro con saberes técnicos y creativos, transmitidos en forma de novela. Me identifiqué con el desenlace, pues refleja de forma muy acertada aspectos que uno siente y vive en lo personal y laboral. Sorprende la forma en que el protagonista le hace frente a los retos: sin imponerse, aportando evidencia objetiva y tomando en cuenta a las personas.

Carlos Alberto Agudelo Cardona (CA): me impactó la forma en que el libro invita a asumir tranquilidad emocional ante las dificultades sociolaborales en las que un profesional pueda encontrarse. En ocasiones, sin el contexto ni la comprensión de un problema, comenzamos a manifestar soluciones improvisadas que, a la larga, terminan siendo contraproducentes.

Lo técnico

VR: Robert nos enseña que las soluciones no se dan desde un escritorio, sino que hay que bajar hasta la planta, involucrarse con los empleados, entender que cada uno tiene una manera de trabajar distinta, y que las causas de un problema no son fáciles de encontrar.

MH: Hay varias enseñanzas técnicas. Por ejemplo, fue una gran guía para un reciente curso de mejora continua que impartimos en el proceso logístico. Constantemente decíamos: ?Vé, esto está en el libro, hagámoslo de tal manera. Igualmente, se retoman conceptos de ingeniería sobre cómo organizar las cosas, observar procesos, diseñar métodos eficaces y reproducibles, elaborar procedimientos y gestionar la evidencia objetiva con participación de las personas.

CA: El libro invita paso a paso al pensamiento lógico: observar para comprender y luego actuar para mejorar. También, me sorprendió la herramienta integral de PODER, donde cada letra en el acróstico tiene un significado: Precisar el problema, Obstaculizar los efectos, Descubrir el origen, Erradicar la causa y Resguardar la mejora.

Lo personal

VR: Vale resaltar la perseverancia de Robert, ya que, ante la adversidad y poniendo por encima el valor de la humildad de conocimiento, podía tener las herramientas más técnicas para resolver algo, pero no descansaba hasta bajarlas al nivel de los colaboradores operativos, de los jefes directos y de los directivos.  

MH: A nivel personal, revela problemas clásicos en los grupos de trabajo y situaciones que se viven con amigos, donde se pone a prueba valores como el respeto, la transparencia y la honestidad. También, es ejemplar el hecho de que Robert no se dejó derrumbar por los obstáculos, a pesar de las dificultades sentimentales y sociales. Todo eso brinda enseñanzas de vida; la fidelidad y resistencia para lograr las metas cuando hay verdadera convicción.

Lo que representa

VR: El libro es tan pertinente, ya que uno como ingeniero, cuando sale al mundo laboral, se topa constantemente con este tipo de situaciones, repletas de dificultades y retos por superar, que ameritan capacidades para indagar y para articular fortalezas con otras personas. El legado de Robert resulta útil para otras profesiones (contadores, médicos, etc.), pues refleja realidades organizacionales, es ameno, sencillo de leer y constituye una excelente ruta de trabajo.

CA: Cuando uno toma un libro de ingeniería, espera encontrarse con algo pesado, netamente técnico, pero a través de la narrativa de El legado de Robert, la lectura se hace bastante agradable, es una historia muy bien contada. Poquitos saberes de ingeniería son transmitidos de esta manera.  El legado de Robert facilita, en un lenguaje ameno y cotidiano, la transferencia de conocimiento de la Ingeniería en Mejora Continua. Más que una novela, es una herramienta de trabajo, pues expone muchas técnicas y metodologías importantes para el ejercicio profesional en cualquier organización, de bienes o de servicios, sin importar el tamaño.   

Maria Leonor Herrera Serna
Victor Mauricio Restrepo Osorio
Carlos Alberto Agudelo Cardona
Coordinación de Planeación Logística
Dirección de Gestión Logística e infraestructura
Universidad de Antioquia




Noviembre 2016






Mi experiencia con El Reto ABP Cubos

El Reto ABP Cubos, primer capítulo de El legado de Robert, representa la problemática generalizada de la mayoría de las empresas en nuestro país, en su mayoría, Mipymes. Es común encontrar en ellas, una serie de factores generales que limitan su campo de acción. Son problemáticas que se ejemplifican en ABP Cubos, en áreas como gestión humana, logística, producción, calidad, ventas, estrategia, etc., y que de una u otra manera tienen relación con la escasa visión sistémica en la empresa.  

Los problemas en las empresas hay que solucionarlos y erradicar todo aquello que resta valor; para ello, por ejemplo, pueden hacerse intervenciones tipo paso a paso, las cuales estimulan la mejora continua en la empresa, enfocándose en las necesidades de los clientes, la evolución de los procesos y el empoderamiento de los empleados, entre otros aspectos, sobre una base de liderazgo, trabajo en equipo y gestión de la evidencia.

Este capítulo, en particular, me deja muchas enseñanzas. Como docente, he utilizado El Reto ABP Cubos en mis cursos de Habilidades Gerenciales, Fundamentos de Administración, Gestión de las Organizaciones y Productividad en las universidades en las que laboro. Conjuntamente con los estudiantes, como ejercicio metodológico, hemos identificado una serie de factores que caracterizan los síntomas de nuestras empresas, así como también, hemos formulado varias estrategias para comprenderlos e intervenirlos.

Como enseñanza personal, nos hace reflexionar acerca de situaciones de la rutina que a veces pasan desapercibidas, pero que también nos pueden afectar en lo emocional, lo social y lo profesional. La experiencia ha sido enriquecedora y la he llevado no solo a mi profesión docente, en las sesiones de clase, sino que también la he compartido con mis colegas y amigos.

Frecuentemente utilizo la metodología de casos, como una herramienta vital para recrear escenarios empresariales de hoy en día, que como docentes, en el ejercicio de la profesión, es menester llevar a las aulas de clase. Esta nos permite partir de problemas hipotéticos y/o reales en la vida de las empresas, mediante los cuales los alumnos interactúan, analizan, modelizan y proponen soluciones efectivas.

Personalmente, recomiendo El Reto ABP Cubos, ya que concibe e ilustra de manera amena y contundente la diversidad de problemas de la cotidianidad empresarial. Es el típico reflejo de lo que sucede en nuestras organizaciones. Es una excelente herramienta de trabajo, fácil de utilizar e implementar en las sesiones de clase, y muy apta para la metodología de casos.

El Reto ABP Cubos hace parte de El legado de Robert, una novela de ingeniería que nos facilita observar e interpretar variedad de facetas y complejidades de la empresa, así como desarrollar miradas sistémicas, lógicas y creativas para idear y desplegar soluciones prácticas en el ejercicio ocupacional.

Por último, extiendo una invitación a estudiantes, profesores, investigadores, consultores, profesionales, empresarios y comunidad en general, a que se dispongan a leer esta excelente obra. A mi juicio, una de las mejores que he leído en el campo de la ingeniería empresarial y que no podemos pasar por alto, entendiendo los valiosos aportes que nos deja y que son de fácil aplicación. 

Fabio Arroyave
Docente universitario



Octubre 2016 




El legado de Robert, una obra que inyecta motivación y energía para afrontar con rigor y humanismo los retos de la profesión

El Legado de Robert es una propuesta innovadora para quienes de una u otra manera se desempeñan en el mundo de las empresas. No es común encontrar en las librerías un texto que, de manera tan acertada, combine acontecimientos de la vida laboral y personal para dejar enseñanzas en ambas dimensiones. Valoro mucho el esfuerzo que hace el autor por compartir su experiencia y conocimiento de una manera sencilla y clara, pues favorece sobremanera a las pequeñas y medianas empresas, que normalmente son las que mayores dificultades presentan en el acceso al conocimiento especializado.

La obra representa muy bien el deber ser de la labor del consultor empresarial. Robert encarna unas cualidades admirables que merecen ser imitadas no solo por quienes, en la vida real, asumen el rol de asesor externo, sino también, por quienes diariamente están inmersos en las realidades de la misma empresa. Me refiero específicamente a la capacidad de ver oportunidades en los detalles, la entrega a la búsqueda de la solución, la comprensión de las particularidades de la empresa, la creatividad y la buena voluntad. Percibo que estos, entre otros, son criterios que el autor entrega sutilmente al lector para que aprenda a reconocer la calidad de los servicios de consultoría que se ofrecen en el medio.

Sentí que la obra me hacía una invitación a reconocer y reflexionar sobre los errores típicos en los que se puede caer como profesional: echar la culpa a los demás por los problemas, desconocer todos los actores involucrados en determinada situación, desaprovechar el potencial de las personas, imponer barreras para que la confianza se desarrolle, invalidar nuevas perspectivas sin razón suficiente, entre otras. Para los nuevos profesionales, es un llamado a que eviten a toda costa caer en alguno de ellos, y para los que ya poseen un mayor recorrido, es una exhortación a deshacerse de los paradigmas adquiridos que desfavorecen la mejora continua.

El legado de Robert invita al ingeniero empresarial a dotarse de herramientas diversas para abordar los problemas y asumir una actitud de aprendizaje continuo en la vida, con todo lo que ello implica: leer, dedicar horas a la meditación, escuchar e invocar fuentes de inspiración. Me gusta que en el libro también se emplean métodos cuantitativos para aportar soluciones a un caso práctico, es un mensaje para quienes temen hacer uso de ellos en su vida cotidiana.

Se trata de una obra que me inyectó motivación y energía para afrontar con rigor y humanismo los retos de mi profesión. Una vez más, como en la vida, se ve cómo, al final, la nobleza y la perseverancia tienen su premio. Veo en El Legado de Robert una bonita inspiración para los que como yo, buscan adentrarse en el mundo del emprendimiento. Tal vez Robert se convierta en mi maestro John.

Gracias al autor por este legado.

María Alejandra Maya Restrepo
Ingeniera Industrial. Universidad de Antioquia



Septiembre 2016






El legado de Robert retrata desafíos reales de la vida empresarial

Desde los primeros días en que el libro salió a la venta, decidí adquirirlo. A medida que iba avanzando en los capítulos, me iba encontrando con una serie de situaciones que son acontecimientos reales del mundo empresarial. Me identifiqué con Robert en la pasión hacia el mejoramiento, en los escenarios de análisis de causas por los que pasó, en las personas con las que interactuó y en esos virus de la actitud que tuvo que afrontar. En mi trabajo, he tenido la oportunidad de vivir varios de esos sucesos y experiencias de cambio, y de analizar las cosas desde diferentes puntos de vista.

Por ejemplo, hace poco presenciamos oportunidades de mejora en cuanto a la alineación de los criterios de los inspectores de calidad. Al momento de revisar un producto, puede que una persona lo evalúe de una manera y encuentre determinados defectos, pero otra persona, quizá, puede que encuentre otros defectos. En vista de que El legado de Robert ha sido, para mi, una herramienta de consulta constante, me dirigí a la sección que trata la estandarización clave y, siguiendo las pautas, realizamos una experimentación similar a la que plantea el libro. El ejercicio fue muy efectivo, no solo desde lo técnico, sino también desde aspectos humanos y desde la comunicación entre analistas, jefes, supervisores y operadores. Realizamos el análisis estadístico y, tal como ocurrió en El legado de Robert, encontramos evidencia objetiva de desalineación en algunos de los criterios de inspección. Gracias a eso pudimos establecer nuevas oportunidades de mejora y comenzar a avanzar hacia temas de estandarización clave.

En general, la experiencia con la obra ha sido muy gratificante, han sido varios los aprendizajes. El legado de Robert nos enseña a ser objetivos con el análisis de problemas, a integrar las personas del proceso, sobre todo al nivel operativo. Todos los colaboradores son sumamente valiosos y nos pueden ayudar a llegar más fácil al origen y a la solución de un problema. En muchas ocasiones, cuando se realizan análisis de causas en las empresas, la rutina, el afán y el desconocimiento de aspectos clave terminan llevando hacia soluciones apaga incendios. El legado de Robert me enseñó a hacer una pausa para observar, tomar nota, reflexionar y comprender de forma analítica y sistémica para buscar el origen de un problema, mezclando arte y técnica. De este modo, es posible llegar más fácilmente a acciones que impactan de forma efectiva la causa raíz de una determinada oportunidad de mejora, con la participación del personal operativo. También, me recordó la importancia de que la empresa cuente con un asesor interno que domine métodos de mejora empresarial. Quizás uno no tiene que ser un experto técnico del proceso, pero sí saber articular personas, actitudes, métodos y evidencias. Asimismo, aprendí que para poder llevar a cabo proyectos de mejora, por más técnico que sean los saberes a incorporar, siempre será necesario cuidar los aspectos humanos y preparar la empresa actitudinalmente para la mejora, haciéndole frente a esos constantes virus de la actitud. Continuamente hay que estar vacunando las empresas contra esos virus.

Hace ya seis años que llevo contribuyendo a dinamizar la mejora continua en la empresa. Hemos ejecutado varios proyectos y afrontado cantidad de sucesos complejos; lo más impresionante es notar una gran parte de ellos en los retos que Robert ha tenido que superar, incluso desde lo personal. Recientemente, he recibido una nueva misión, la Dirección de Producción de una de las plantas de la empresa. La asumiré teniendo como directriz la mejora continua; la cual estará presente en cada decisión en este nuevo rol. Tomaré en cuenta cada una de las enseñanzas de El legado, que de hecho son tantas, que el libro amerita varias lecturas y en cada una de ellas siempre hay algo nuevo por descubrir.

El legado de Robert es mejora continua pura. De todos los libros que he leído sobre el tema, es una obra que retrata sustancialmente desafíos reales de la vida empresarial, ayuda a abrir los ojos y ofrece multiplicidad de perspectivas novedosas para avanzar. Es un obra de consulta permanente para mi vida personal y profesional.

Ing. Andres Alzate
Analista de Mejoramiento continuo
Director de Producción de Kromex MarcaZeta



Agosto 2016 



Experiencias inolvidables, en conmemoración de nuestro primer aniversario...



Julio 2016




El legado de Robert: soluciones creativas a través de herramientas efectivas y simples de aplicar

Me pareció muy interesante encontrarme con una novela de ingeniería en la que brindan herramientas y cuentan toda la historia a través de algo más ameno de leer. Soy ingeniero y cuando me hablan de ingeniería me imagino tablas, números, algoritmos, integrales, derivadas… Por lo general uno se resiste a comenzar a leer un libro de ese tipo, pero cuando me topé con El legado de Robert y el autor empezó a describir realidades empresariales como las que uno se encuentra, es otra dimensión, muy pertinente para la profesión.

Desde el principio se concatenan diversos problemas que Robert vivía en ABP Cubos. Varios de ellos reflejan el día a día en las empresas. Por ejemplo, existen problemáticas con las que surgen cuestionamientos, como: ¿y esto por qué se da?, ¿los empleados por qué tienen este comportamiento? o ¿por qué, si en teoría el procedimiento está preciso, no se hacen las cosas como dice el procedimiento? Y justamente, como se están generando una cantidad de errores, es interesante reflexionar que lo que se visualiza, se analiza y se cree desde el escritorio o desde un comité no necesariamente es la realidad del proceso. De hecho, uno empieza a entender que las instrucciones pueden no estar precisas, que no hay uniformidad de criterios y que es necesario observar, comprender y realizar, en equipo, un trabajo significativo.

Los procedimientos hay que elaborarlos en equipo, teniendo en cuenta al que lo diseñará y al que lo ha de ejecutar, entre otros. Deben construirlos conjuntamente para llegar al mejor método, y que sea lo más claro posible para las personas, no llenos de textos, cuadros, curvas o flujogramas. En ese aspecto, Robert confronta los paradigmas tradicionales y desarrolla las herramientas que se necesitan aplicar en determinadas situaciones, dando participación a las personas, para que en equipo decidan cuál es el método más simple, seguro y eficaz. Que se unifiquen criterios, que lo esencial quede explícito y que puedan saber qué camino tomar ante un determinado suceso. En otras palabras, que los colaboradores sean parte de la solución. El legado de Robert propone una serie de herramientas efectivas y novedosas, que son sencillas de entender y aplicar para cerrar variedad de brechas y poder avanzar hacia mejores niveles de desempeño en los procesos. Pero todo ello, siempre y cuando se asuma el reto y las acciones no se limiten a “mejoras parciales”, sino a la adopción, como compañía, de una filosofía de mejora integral, que permita transformar el entorno.

El legado de Robert, desde el ámbito personal, motiva a reflexionar y enseña a observar y escuchar antes de lanzar posiciones. Cuando uno escucha y toma en cuenta las diferentes perspectivas, considerando a las partes interesadas, tendrá más elementos para llegar al verdadero porqué de las cosas, así como a soluciones integrales y sostenidas. La obra muestra los efectos perjudiciales de las acciones basadas en el “garrote”, y enseña a buscar las bases de los sucesos, incorporando datos y hechos que aporten evidencias y nutran la toma de decisiones. El mundo empresarial tiene vivencias maravillosas, pero también se ve permeado por celos, envidias, desilusiones, problemas personales y cantidad de virus actitudinales que pueden limitar las ideas novedosas. Es por ello que debe estimularse las mentes creativas y perseverantes que adopten y desarrollen esas nuevas ideas, pues de lo contrario, jamás se superará el modus operandi y tarde que temprano se pondrá en riesgo la competitividad. Todo cambio puede generar temor al principio, pero debemos ser conscientes de la necesidad de no permanecer estáticos, así como de conservar el enfoque y dar lo mejor para alcanzar las nuevas metas. Si solo lo intentamos por un momento y luego abandonamos esas nuevas ideas a causa del temor o el grado de dificultad, probablemente estaremos perdiendo la oportunidad de encontrar nuevas formas de ver, interpretar y transformar nuestro entorno para una mejor calidad de vida.

El legado de Robert es una novela bastante interesante que te da herramientas efectivas, simples de entender y aplicar, que te pueden ayudar a ser mejor como persona y como empresa. Te lleva a través de escenarios paralelos que atrapan y se tornan entretenidos. De hecho, me identifiqué notablemente con el momento empresarial que estoy viviendo.

Jorge Enrique García Arango.
Ingeniero Mecánico.
Gerente Regional Medellín. Grupo Logístico TCC. 



Junio 2016




El legado de Robert, enseñanzas para enfrentar problemas empresariales desde lo técnico, lo lógico y lo humano.

Desde el primer momento me sentí identificada con Robert. Justo cuando comencé a leer la obra, me estaba adentrando en los retos y aprendizajes que provee una empresa, como practicante universitaria. Igual que Robert, comencé mi experiencia de la mano de una libreta en la que documentaba todo lo que preguntaba y observaba, así como las respuestas que obtenía.

Mi desempeño en la empresa se vio enriquecido por las experiencias que Robert iba teniendo, por los problemas a los que se iba enfrentando y por la forma como los afrontaba y superaba; a medida que leía El legado de Robert, el protagonista me guiaba e inspiraba acerca de cómo proceder. Desde esta vivencia, considero que el libro provee conocimiento bajo tres ejes fundamentales, uno técnico, otro desde el pensamiento lógico, y otro más desde un enfoque humano, así:

  • Desde el componente técnico, provee herramientas de mejoramiento y guía paso a paso en cómo desplegarlas. En este punto Robert nos recuerda la importancia de superar la necesidad de inmediatez y considerar los impactos a mediano y largo plazo, motivándonos a aplicar en la industria el conocimiento que traemos desde la academia, empleando métodos rigurosos basados en la evidencia.
  • El componente lógico que transmite el libro, nos lleva a entender el contexto (primero observar y comprender) para saber cómo actuar y mejorar. Es decir, comprender los problemas y seleccionar los métodos y herramientas más efectivas y articularlos, para superarlos y trascender hacia mejores niveles de desempeño.
  • En cuanto al enfoque humano, reconoce que cada persona es fundamental en la organización, sabe llegarle a cada una de ellas y ayuda a liberar su potencial. Además, sabe escuchar y mantener el control emocional. Robert transmite tranquilidad, es un personaje que no se desequilibra ante las presiones o la incertidumbre. Ante este tipo de situaciones, hace una pausa, respira profundo, aclara sus ideas y luego habla con calma, argumentando sus posiciones.

Para mí, El legado de Robert brinda enseñanzas desde lo técnico, lo lógico y lo humano para enfrentar problemas empresariales, pero también, para afrontar otros retos de la vida. Nos prepara para que, en lugar de dejarnos derrumbar ante los problemas, los tomemos como oportunidades de mejora y sigamos avanzando de forma transparente y metódica hacia el logro de los objetivos trazados.

Camila Acosta.
Estudiante de Ingeniería industrial. Universidad de Antioquia. 



Mayo 2016




El legado de Robert: realidades detalladas, llenas de necesidades y retos cotidianos de un profesional

El legado de Robert, de principio a fin, logra atrapar la atención de sus lectores. Incluso, había momentos en los que me transportaba al escenario de clase y recordaba diversas anécdotas académicas de cuando era estudiante. Pero, además, me identificaba con Robert en sucesos de mi entorno profesional. De hecho, la conexión con Robert fue inmediata, por momentos me sentí tan compenetrado con su mundo que terminaba sintiéndome él y experimentando sensaciones y deseos de interferir en las escenas y retos de la obra. Es así como existieron momentos en los que me intentaba adelantar a los desenlaces, creyendo haber encontrado la forma de resolver los diferentes obstáculos que se atravesaban. Es ahí donde El legado de Robert cumple su misión de enseñanza-aprendizaje, estimulando la imaginación, la creatividad y el aprendizaje por descubrimiento, poniendo cada cosa en su sitio y recalcando el valor de no precipitarnos a dar respuestas inmediatas o actuar de forma apresurada, sin haber considerado el pensamiento lógico.

Robert enseña a primero observar y analizar, a tomar en cuenta los elementos y el sistema en conjunto, a tener control de las emociones y a no encaminar las acciones a soluciones sintomáticas (Ej. reparación de una avería). Motiva a trascender hacia soluciones holísticas, usando estrategias y herramientas más poderosas que contemplen la ideación, la creación y la implementación de métodos reproducibles y perdurables en el tiempo. Necesitamos que las “soluciones” no solo atiendan lo inmediato, sino que además se conviertan en filosofía de vida y lleven a respuestas duraderas para el desarrollo empresarial, basadas en el ser, el saber y el hacer. Tal como lo expresa su Slogan: “Filosofía de auto-aprendizaje y transformación empresarial”.

El legado de Robert atrapa, nos sumerge en un mundo tan detallado, lleno de necesidades y retos cotidianos de un profesional, que en nuestra mente se convierte en realidad.

Jorge Suárez Zuluaga.
Ing.Industrial.  Coordinador de logística Lubrilassos.



Abril 2016




El legado de Robert: más que una novela de ingeniería, una herramienta de trabajo constante que estimula la mirada integral desde nuestra profesión

El legado de Robert me encantó desde el primer capítulo, el Reto ABP Cubos, y sobre todo la manera inteligente y calculadora en que el protagonista, Robert, se enfrenta a un proyecto tan complejo, hace que el lector se interese por continuar para leer el desenlace. Siempre buscando conservar la tranquilidad emocional y recalcándose no tomar decisiones apresuradas, poniendo en práctica el liderazgo participativo, la capacidad de escucha y el análisis sistémico, son cualidades que este joven consultor explicita a lo largo de la novela dejando una gran enseñanza. Desde el inicio el libro nos recuerda hábitos como tomar nota. Contar con apuntes con los que uno puede hacer análisis más tarde, como lo hacía Robert, para poder así tomar decisiones más racionales.

Encuentro dos orientaciones fundamentales, tanto respecto a la academia como al ámbito productivo. En el escenario educativo, El legado de Robert es una herramienta que invita a llevar al aula de clase proyectos y situaciones-problema reales de las empresas. Es ahí donde se motiva y se posibilita en los estudiantes el aprendizaje significativo, el trabajo en equipo, el análisis sistémico, la reflexión y la construcción colectiva. También, se evidencia la pertinencia de cada contenido, pues se articula la teoría con la práctica, y ecuaciones, conceptos y métodos se justifican alrededor de retos ocupacionales. En el escenario productivo, invita a ir más allá, a entender los componentes de un sistema, pero también las interrelaciones entre ellos. A romper paradigmas actitudinales, a no buscar culpables, a ser rigurosos con los métodos de análisis de causas, a no especular, a ser prudentes con lo que uno ve y escucha, y a buscar soluciones bajo enfoques participativos.

El asunto está en potenciar el trabajo en equipo, en hacer análisis sistémicos, en dar cabida a diferentes niveles jerárquicos —sobre todo el operativo—, y en analizar y buscar alternativas creativas para construir caminos novedosos en busca de objetivos holísticos. En los roles administrativos periódicamente llega la tentación de la inmediatez; esa que enceguece, frustra análisis profundos y arroja soluciones apaga incendios. El legado de Robert nos enseña, como líderes de procesos, que cada situación amerita el análisis sistémico, considerando sus causas y consecuencias, no solo a corto plazo, sino también con retardo temporal, en busca de decisiones inteligentes.

Para mí, El legado de Robert es una herramienta de trabajo constante. Si se es docente, es un texto guía para motivar la reflexión y estimular el pensamiento lógico, la creatividad y el aprendizaje activo, y mostrar la pertinencia de lo que se enseña. Si se es líder de proceso en una empresa, en esta obra se puede encontrar variedad de caminos para afrontar situaciones que se presenten en el ejercicio de las funciones. Este libro no es para archivar en la biblioteca, debe acompañarnos diariamente sobre nuestros escritorios, como una herramienta de trabajo constante que estimula la mirada integral desde nuestra profesión.

Robert Restrepo Betancur.
Director de la Escuela de Procesos Tecnológicos e Industriales. CESDE.
10 años de experiencia liderando procesos de formación basados en competencias



Marzo 2016


El legado de Robert: una escuela de formación que aporta valiosas vivencias


Mi pasión por la mejora continua me ha despertado el deseo de agregar valor al sector empresarial, con el que, desde mi profesión de consultor, día a día tengo la fortuna de interactuar.

Recuerdo cuando tuve la oportunidad de introducirme, por primera vez, en El legado de Robert. Ansioso comencé a leerlo; me sentí identificado con el personaje principal, pues no soy ajeno a sus retos ocupacionales y, mucho menos, a su interés por aportar desde la investigación al desarrollo de la actividad consultora. De hecho, constantemente me he cuestionado por la ventaja competitiva que genera el uso de metodologías de mejora empresarial, sin base investigativa.

A lo largo de mi profesión, he observado cierta desarticulación entre la investigación realizada en las universidades y las necesidades concretas de los sectores productivos. Por otra parte, desde el contexto de la consultoría tradicional, soy consciente de que la transferencia de conocimiento hacia el medio empresarial no siempre va más allá de lo “visible”, de modo que se logre llegar al origen. Por eso, no es de extrañar que las soluciones generadas resulten parciales y aisladas; en otras palabras, no siempre se evidencia proyección o impactos significativos en objetivos globales.

Precisamente, El legado de Robert invita a romper paradigmas organizacionales y guía sobre cómo puede generarse valor e impactar la industria de forma sustancial, a través de: reconocer el potencial humano, formar desde el ser, el saber y el hacer, y desarrollar métodos creativos de mejora continua, basados en la investigación, entre otros aspectos. Todo esto, palabra por palabra, frase por frase, se evidencia, se vive y se experimenta en esta gran obra. El legado de Robert es una escuela de formación que provee valiosas vivencias, que en algún momento de nuestra trayectoria, consultores/docentes, hemos experimentado.

Esta obra generó un gran impacto en mi vida: mi trabajo como consultor y docente universitario ha recobrado un plus especial, y mi dimensión personal se ha visto favorecida. Estoy convencido de que este material también aportará un sin número de reflexiones, lecciones y saberes a empresarios, académicos y estudiantes, tanto en lo profesional como en el desarrollo personal. ¡La gran aventura en el mundo de Robert, los espera!

Gracias Robert, gracias Maestro Jhon, gracias Sara por permitirme explorar su valioso mundo. Y gracias al autor por este gran aporte.

Ing. David Hernández.
Consultor empresarial y docente universitario.



Febrero 2016



El legado de Robert: una gran lección


La sociedad tiene problemas, la universidad tiene materias


El legado de Robert es una gran lección para nuestro propósito de transformación curricular, porque:

  • Muestra la naturaleza interdisciplinaria de los problemas reales: una producción donde se conjuga lo técnico, con lo administrativo, lo humano, lo cultural y lo social.
  • Ilustra el proceso enseñanza-aprendizaje a partir de problemas reales donde la motivación es la solución o la mejora, despertando alto interés del estudiante y donde las metodologías son constructivistas, apoyadas en simulaciones de la realidad.
  • Evidencia el enfoque de competencias al combinar el hacer con el saber y el ser, donde el profesor es un guía experto con valores, en medio de un mundo de antivalores.
  • Dibuja el pensamiento sistémico que va más allá del sentido común, de la inmediatez y de las soluciones parciales y lineales.
  • Ejemplifica un proyecto de emprendimiento de gran complejidad en la innovación, en lo tecnológico, en lo legal, en lo financiero, en la logística y en lo gerencial.

El reto es consolidar este enfoque, que es un desafío para todos, porque va más allá de la disciplina, la mirada parcial especializada y el culto exagerado a la teoría, donde la práctica es marginal o mera ilustración. Ese reto debe trascender a un currículo transdisciplinario, donde la disciplinariedad tenga como constructo propio: la teoría, la metodología, el lenguaje, la nomenclatura y los micromundos de práctica.

Felicitaciones por esta obra, que más temprano que tarde será un laboratorio de aprendizaje interdisciplinario.

Guillermo Restrepo.
Docente Universidad de Antioquia.
Más de 30 años contribuyendo a la formación de profesionales en ingeniería industrial.